La noticia del derribo de un inmueble en la calle de Gràcia, 70, esquina con Pare Sallarès, en Sabadell, ha tenido un impacto significativo en los miembros de una familia que residió allí durante unos 70 años. Esta casa, que combinó la actividad de barbería con la vivienda en la parte superior, fue testigo de la vida de varias generaciones, aunque en décadas posteriores sufrió ocupaciones y un deterioro de su imagen.
“"Había sido nuestro hogar familiar. Una serie de memorias que reposaban en estas paredes."
La historia de esta familia en el edificio comenzó hacia 1930, cuando el abuelo estableció una barbería a pie de calle y fijó su residencia en la planta superior con su esposa. Años más tarde, la hija y su marido también se instalaron en la casa, donde convivieron con otros familiares. La presencia de la familia en este emplazamiento se extendió hasta poco antes del año 2000, momento en que otra persona continuó con el negocio de barbería durante unos años más.
Los recuerdos de infancia y adolescencia están ligados a detalles como el balcón del primer piso, desde donde, según relatos familiares, las tropas franquistas lanzaron un colchón durante su entrada en Sabadell en 1939. Las hermanas, nacidas en la misma casa en 1932 y 1942, rememoran un barrio con un fuerte sentido de comunidad, donde "nos conocíamos todos" y había un contacto constante con los vecinos a través del patio compartido.
Durante la Guerra Civil española, el abuelo se unió a los republicanos y, tras ser detenido y trasladado a Pamplona, regresó a Sabadell una vez finalizado el conflicto. Uno de los momentos más impactantes que la familia recuerda es su regreso, cuando se desnudó completamente en el patio para quemar la ropa que llevaba.
El derribo del edificio comenzó por el patio para facilitar la entrada de maquinaria para un estudio geotécnico. La familia reivindica la casa inglesa como un "espacio de socialización, espacio humano". El contrato de usufructo de la vivienda finalizó hacia el 2000 con la muerte de la abuela, y los miembros de la familia se reubicaron en diferentes zonas de Sabadell, adaptándose a los cambios pero manteniendo el vínculo con la ciudad.




