Un centenar de personas, entre padres, madres y docentes, se han concentrado a las puertas del centro para expresar su malestar ante la posible pérdida de una de las dos líneas de I3. Con pancartas, silbatos y cacerolas, han querido demostrar que son "una comunidad unida, implicada y dispuesta a defender el futuro de los niños", según han manifestado los organizadores.
La marcha se ha dirigido hacia la rotonda de la gasolinera, pasando por el puente de la C-58, para hacer más visible su queja. Los manifestantes alertan de que la reducción de líneas hoy puede comportar, a largo plazo, "menos recursos para la escuela, menos estabilidad en el proyecto educativo, menos familias y menos comunidad", así como una disminución de actividades y oportunidades.
La Associació de Famílies d'Alumnes (AFA) del centro reclama al Departamento de Educación que reconsidere su decisión y mantenga las dos líneas para los más pequeños. Fuentes del Departamento consultadas recientemente piden prudencia y apuestan por esperar a los movimientos definitivos, aunque la situación genera incertidumbre en la comunidad educativa vallesana.




