Hasta ahora, las cápsulas de café generaban dudas a la hora de reciclar, ya que la legislación no las consideraba envases y era necesario llevarlas al punto limpio o a puntos de recogida específicos. Esta situación ha cambiado con la entrada en vigor del Reglamento europeo de envases y residuos de envases (Reglamento UE 2025/40).
Este reglamento, de aplicación directa en todos los estados miembros, incluye expresamente las cápsulas, tanto de plástico como de aluminio, como envases. Por lo tanto, a partir de ahora se pueden tirar al contenedor amarillo tal como quedan después de hacer el café, sin necesidad de vaciarlas o separar los posos.
La separación del café y la cápsula se realizará en las plantas de tratamiento. Esta tarea recae sobre los productores de cápsulas, que deben invertir en procesos de recuperación y separación de materiales a través de sus sistemas de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP). La ciudadanía ya contribuye a financiar este proceso mediante una parte del precio de compra de las cápsulas.
Se recuerda que el contenedor amarillo está destinado exclusivamente a envases. Objetos de plástico o metal que no sean envases, como juguetes o utensilios de cocina, deben llevarse al punto limpio.




