Los trabajos se han centrado en el entorno del puente de Can Jardí, donde se han recogido mayoritariamente maderas y escombros, además de 3 toneladas de fibrocemento. El objetivo principal es evitar que estos materiales sean arrastrados durante posibles avenidas de agua y preservar el entorno natural.
“"La mejora de la Riera es una de nuestras prioridades; estos asentamientos contribuyen a la degradación ambiental."
Desde que se inició el plan en 2023, se han detectado 39 ocupaciones. El gobierno local ha informado que no se han localizado residentes en las zonas afectadas y que los usuarios de los huertos han sido informados sobre la posibilidad de trasladarse a la zona de Cova Solera.




