El consistorio ha implementado mecanismos más estrictos para asegurar que el padrón refleje la realidad de la ciudad. Entre las novedades destaca la obligatoriedad de que los mayores de 16 años realicen el trámite presencialmente o se sometan a una verificación posterior. Además, se ha activado un sistema informático para detectar la sobreocupación de viviendas.
“"Queremos tolerancia cero con los empadronamientos fraudulentos. El padrón debe representar la realidad, porque detrás hay servicios y posibles ayudas."
Durante el primer año y medio del mandato actual, se han dado de baja a unas 4.000 personas que no residían realmente en el municipio. El teniente de alcalde, Jordi Puigneró, ha indicado que estas medidas buscan eliminar la sensación de que es fácil engañar al sistema.




