La imagen, adquirida por un vecino de Terrassa, transporta al espectador a una época diferente, marcada por la vestimenta de la gente, los adoquines, las farolas colgantes y la presencia de un carruaje. Incluso se puede observar una vermutería en la esquina con la Rasa, donde actualmente se encuentra el establecimiento conocido como Cal Sastre d’Olesa.
Este hallazgo es considerado una joya que enriquece el conocimiento sobre la evolución de la ciudad, permitiendo comparar la calle de Sant Pere de antaño con su configuración actual en el siglo XXI. Este vial, uno de los ejes históricos y comerciales más importantes de Terrassa, forma parte del casco antiguo y se encuentra cerrado al tráfico.
A lo largo de su historia, la calle de Sant Pere ha acogido entidades significativas en los ámbitos asociativo, comercial y cultural, como el Casino del Comerç, el Círcol Egarenc, Amics de les Arts, el Cinema Catalunya y diversos centros educativos. Con poco más de 200 metros de longitud, conecta las placetas de la Font Trobada y de Zaragoza, y tiene cruces con las calles Palla, Cardaire y Gaudí. Entre las casas señoriales destacadas se encuentran la Bonaventura Marcet y la Armengol.
Actualmente, la calle es objeto de debate debido a un nuevo proyecto urbanístico que pretende transformar completamente su aspecto. La construcción de nuevas viviendas ya está en marcha, y se espera que pronto se pueda disfrutar de un nuevo vial de conexión con la Rasa y una pequeña plaza.




