El incidente se produjo mientras el Govern de la Generalitat solicitaba formalmente a Adif y Renfe que suspendieran el servicio de Rodalies y Regionales, alegando que no se podía garantizar la movilidad segura de los viajeros y los trabajadores. Este deslizamiento tuvo lugar en la línea que conecta el Vallès Occidental con Barcelona.
Este nuevo desprendimiento se enmarca en una semana crítica para la red ferroviaria catalana. El viernes anterior ya se había producido un deslizamiento que cortó la circulación de la R1 entre Maçanet-Massanes y Blanes, aunque tampoco hubo heridos en esa ocasión.
El suceso más grave de la semana fue el martes por la noche, cuando un muro de contención cayó en la R4 en Gelida (Alt Penedès), provocando un accidente de tren con el trágico balance de un fallecido y 37 personas heridas. La sucesión de incidentes ha puesto en tela de juicio la seguridad de la infraestructura.




