Esta cifra representa dos tercios del objetivo económico de 300.000 euros que la entidad se ha marcado como aportación propia para hacer realidad la operación de compra. La campaña colectiva se mantiene abierta hasta el 31 de enero de 2026.
La iniciativa surge de la necesidad de proteger el espacio comunitario y cultural en el centro de Sant Cugat ante la posible venta del local y la creciente presión inmobiliaria en la zona.
Para conseguir la financiación, Cal Temerari ofrece títulos participativos, que son préstamos solidarios de 1.000 euros retornables en cinco años, con intereses de hasta el 2% para incentivar la participación ciudadana.
La asamblea gestora confía en alcanzar e incluso superar el objetivo, ya que una mayor participación permitiría realizar mejoras esenciales en el espacio, como ganar accesibilidad y crear nuevas salas para actividades. La compra es vista como un paso clave para "blindar" el proyecto.




