ERC señala que, a pesar del objetivo de reforzar el comercio local, la campaña solo llega a unas 20.000 personas de un censo de más de 180.000 adultos en la ciudad. Además, solo participan unos 300 comercios de los 2.500 existentes en Terrassa, cifras que muestran un problema estructural en el diseño.
La formación considera que el diseño actual, que prioriza la rapidez y los canales digitales, genera exclusión. Esta situación afecta especialmente a las personas mayores, los colectivos con menos acceso tecnológico y los comercios de barrio con dificultades administrativas.
La campaña Terrassa Val Molt debe formar parte de una estrategia económica más equitativa, orientada a reforzar el comercio de proximidad y reducir desigualdades en la ciudad.
Para garantizar la igualdad de oportunidades, la propuesta incluye un sistema de preinscripción universal con sorteo, la ampliación de plazos y la creación de puntos de atención presencial en los distritos. También se busca ampliar el número de comercios adheridos, haciendo hincapié en los barrios con menor actividad económica.
Finalmente, ERC plantea que los vales que no sean utilizados por los ciudadanos se destinen a entidades del tercer sector, asegurando así que el retorno económico beneficie al conjunto de la comunidad de Terrassa.




