El Hospital Sant Joan de Déu acompaña a 700 niños a rehacer su vida tras el cáncer

La Unidad SEGUIM trata las secuelas físicas y emocionales de los menores que han superado la enfermedad.

Imagen genérica de una habitación juvenil con un balón de fútbol y una batería, simbolizando el retorno a la normalidad.
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Imagen genérica de una habitación juvenil con un balón de fútbol y una batería, simbolizando el retorno a la normalidad.

El Hospital Sant Joan de Déu atendió el año pasado a unos 700 niños y niñas a través de la Unidad SEGUIM, un servicio dedicado al seguimiento de pacientes que han superado un cáncer infantil.

La unidad ofrece un acompañamiento integral hasta los 18 años, abordando secuelas que afectan a dos de cada tres supervivientes. Mari Molero, responsable del servicio, destaca que el impacto emocional es la secuela más común, manifestándose a menudo en forma de ansiedad o depresión tras finalizar los tratamientos agresivos.

"Han roto con su vida durante mucho tiempo y les cuesta volver a la normalidad, pese a tener ganas."

Mari Molero · Jefa de la Unidad SEGUIM
Un ejemplo de superación es Marcel, vecino de Sant Antoni de Vilamajor, quien tras superar un linfoma ahora juega al fútbol y toca la batería. Sin embargo, otros pacientes como Aina enfrentan retos diarios debido a patologías crónicas como la diabetes insípida, requiriendo un control constante por parte de especialistas en endocrinología y nutrición.