Según los datos del Servei Català de Trànsit, las comarcas de Girona han cerrado el ejercicio con un total de 22 muertos en vías interurbanas, una cifra idéntica a la del año anterior. Pese a la estabilidad respecto a 2024, el dato supone una mejora del 18,5% si se compara con 2019.
El fin de los peajes sigue marcando la dinámica de la AP-7, que ha sumado 17 muertos en total este año. Mientras tramos como el de la Roca del Vallès a Parets del Vallès han logrado reducir la mortalidad a cero, otras zonas como la Selva y el Alt Empordà concentran los accidentes graves.
El colectivo de motoristas sigue siendo el más vulnerable, representando el 31,25% del total de muertes en Catalunya. Para 2026, las autoridades prevén intensificar los controles de velocidad y mantener los dispositivos de los Mossos d'Esquadra para mejorar la seguridad.




