Mari Tàpia comenzó su trayectoria con solo 15 años en Confecciones Agudo, en la calle Corró, 56, fundada por el matrimonio formado por Antonio Agudo y Margarita Bonet. Tras un año como ayudante, pasó a ser empleada a jornada completa en la tienda de Agudo Z, en el número 21 de la calle Santa Anna.
Durante este medio siglo, la empresa ha pasado por tres generaciones, dirigida primero por Joan Agudo y actualmente por su nieto, Jordi Agudo. Mari Tàpia siempre ha destacado su implicación en todos los procesos y el buen ambiente con un equipo de compañeros que lleva décadas trabajando juntos.
La dependienta ha sido testigo de la evolución constante de la moda y la forma de comprar. Ha aprendido a aconsejar con intuición, observando que “las modas van por ciclos” y que el cliente masculino suele ser “más agradecido” porque busca simplicidad a la hora de vestir.
“"Yo continuaría, pero creo que se debe cerrar el ciclo. Quiero aprovechar tiempo para nosotros."
La relación de proximidad con los clientes ha sido clave, ya que ha vestido “al padre, al abuelo y al nieto”, creando una relación de amistad y confianza. La decisión de jubilarse, que ha madurado durante años, llega poco después de que su marido, Joan Jaume Argilaga, también se retirara en marzo de la bodega Aragonès.




