El abandono de Sant Quirze de Colera: un tesoro patrimonial en riesgo

El antiguo monasterio, clave en la historia del Alt Empordà, sufre actos vandálicos y falta de mantenimiento por la escasez de recursos municipales.

Imagen genérica de un edificio histórico con balcón y luz cálida.
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Imagen genérica de un edificio histórico con balcón y luz cálida.

El monasterio de Sant Quirze de Colera, un monumento histórico clave en el Alt Empordà, se encuentra en estado de abandono y sufriendo actos vandálicos, lo que ha alertado a la actual alcaldesa de Rabós d'Empordà.

Hace casi veinte años, se llevaron a cabo mejoras significativas en la sierra de l'Albera, incluyendo el asfaltado del tramo de carretera entre Mas Pils y el Coll de Banyuls, conectando Rabós d'Empordà con Banyuls. Esta actuación mejoró la conexión transfronteriza, un paso histórico con un pasado dramático ligado al exilio y la retirada, y con potencial para la conexión entre ambas vertientes de la cordillera.
La mejora de la carretera fue impulsada por la lógica de conectar con vías asfaltadas a ambos lados, siguiendo el ejemplo francés. El incremento de la circulación en ambos sentidos fue inmediato, facilitando tanto el turismo como las compras y los desplazamientos cortos. Posteriormente, durante la pandemia, las autoridades francesas cerraron temporalmente el paso, pero la comunidad local trabajó para recuperar la normalidad.
Una intervención más compleja se centró en Sant Quirze de Colera, donde se asfaltó el camino de acceso al monasterio medieval y se llevó el suministro eléctrico. Esta actuación requirió negociaciones con el departamento de Medi Ambient para incluir medidas de protección para la fauna, como pasos canadienses y protecciones laterales para la tortuga de l'Albera.
A pesar de los esfuerzos para hacer visitable el conjunto monumental, declarado bien cultural de interés nacional y restaurado en diversas campañas, la actual alcaldesa de Rabós d'Empordà, Maria Teresa Ginjaume, ha alertado del estado de abandono y vandalización. Las imágenes muestran protecciones rotas, cajas eléctricas vandalizadas y trabajos inacabados.
Se considera que un municipio pequeño como Rabós d'Empordà no puede asumir la gestión de un monumento de tal magnitud. Ante el estado de Sant Quirze de Colera, en contraste con la gestión de Sant Pere de Rodes y Vilabertran, se hace un llamamiento a una acción concertada para el salvamento integral del monumento.
La emergencia en Sant Quirze interpela al Ayuntamiento de Rabós, al Consell Comarcal de l'Alt Empordà, a la Diputación de Girona y al departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Se necesita una acción conjunta con un marco económico para la gestión ordinaria y la financiación de futuras rehabilitaciones, para que el monumento se incorpore a los circuitos culturales sin la hipoteca del abandono.