La polémica surge a raíz del protocolo firmado el pasado julio entre las administraciones estatal, autonómica y local, centrado en el ámbito ferroviario. El concejal de la CUP, Xavier Colomer, esgrimió la respuesta de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, que confirmaba que el protocolo no incluía ningún planteamiento concreto sobre la estación de autobuses.
“"Esta respuesta demuestra que el futuro del servicio de autobuses en Figueres no se ha tenido en cuenta a la hora de plantear la supresión de la estación de tren de Figueres. La única motivación es la obra pública y la especulación urbanística."
El alcalde Jordi Masquef defendió el plan, que prevé sacar la estación de la calle Joan Reglà —un espacio que considera "encajonado" y de difícil acceso para los autocares— para construir una nueva al final de la calle Progrés. Masquef recordó que "lo que era válido en los años ochenta ya no lo es ahora".
La consejera Paneque argumentó que, si bien el protocolo es ferroviario, la remodelación obligará a reforzar la intermodalidad con el autobús en la estación de Figueres-Vilafant. El objetivo del Gobierno es una estación de autobuses en el centro de la ciudad, combinada con una "estación satélite" en el espacio intermodal.




