El emblemático establecimiento del Alt Empordà, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII, inicia una nueva etapa de crecimiento. La familia de Jordi Jacas gestiona este espacio desde 1982, aunque no fue hasta 1994 cuando empezó a funcionar como restaurante.
“"El privilegio es poder dedicarte a aquello que te apasiona y, al mismo tiempo, hacer feliz a la gente."
En cuanto al futuro inmediato, Jacas ha confirmado que el hotel, inaugurado en 2016, sumará cuatro nuevas estancias. Estas habitaciones se ubicarán en zonas históricas del molino que serán rehabilitadas para mantener la esencia patrimonial del conjunto.




