La vendedora de la ONCE, una figura conocida en Figueres, ha encontrado en su trabajo una nueva forma de mantener el contacto con la gente. Después de una trayectoria laboral activa en diversos sectores, incluida la restauración, problemas físicos la llevaron a reinventarse. Actualmente, trabaja desde el quiosco de la subida del Castell, una zona recientemente remodelada, y también en otros puntos de venta a pie de calle.
Su adaptación a la ONCE, donde ya lleva unos años, ha estado marcada por la prioridad del trato directo con la clientela, un aspecto que valora especialmente. Aunque el quiosco ofrece un espacio diferente, la vendedora se adapta a la nueva clientela, a menudo de paso, con optimismo.
“"El trato directo me gusta más que en la cabina, la verdad, pero aquí dentro también estoy muy bien."
Su arraigo en Figueres y la historia familiar en la restauración le proporcionan una conexión especial con muchos vecinos, que la reconocen desde hace tiempo. Esta memoria compartida se convierte en un vínculo importante en su trabajo diario.
Desde su puesto de trabajo, la vendedora observa la notable transformación de la subida del Castell. Considera que la remodelación ha supuesto un "cambio brutal" que hace el espacio más acogedor y mejora la recepción de los visitantes. A menudo, además de vender cupones, también orienta a turistas que buscan información sobre el museo o lugares para comer.
Uno de los aspectos más emocionales de su trabajo es la posibilidad de repartir ilusión. Recuerda con entusiasmo haber dado un premio importante en abril del año pasado, una experiencia que describe como "un choque de adrenalina brutal". Esta dimensión del trabajo, la de cambiar el día o la vida de alguien con un cupón, es la que más la motiva. Está convencida de que la renovada subida del Castell traerá suerte.
La vendedora expresa su ilusión por poder dar un gran premio, incluyéndose a ella misma en esta suerte, con humor y esperanza. Esta actitud refleja su carácter cercano y vital, siempre con una sonrisa a pesar de las dificultades. Destaca también el buen ambiente y la acogida que ha encontrado en la delegación de la ONCE en Figueres, un entorno que le ha permitido reinventarse sin perder su esencia.




