La tramontana ha sido uno de los principales factores de riesgo, con rachas que han superado los 150 km/h. Históricamente, este viento ha provocado desastres como el descarrilamiento de un tren en Colera en marzo de 1919.
En cuanto al agua, las llanuras aluviales sufrieron graves inundaciones hasta la construcción del embalse de Darnius-Boadella en 1969. Temporales como el Gloria en 2020 han vuelto a poner en alerta a la comarca.
El fuego completa la trilogía. El incendio de julio de 1986, con 19.600 hectáreas quemadas, y los fuegos de 2012 en la Jonquera, son los episodios más trágicos de la memoria colectiva.




