Tener un suelo lleno de agua es un seguro de futuro. Sin embargo, la última vez que conseguimos buenas cantidades de agua en el suelo forestal fue durante el Gloria, y ya vimos que las olas de calor y las sequías extremas son capaces de dejarnos sin agua en poco tiempo, no podemos bajar la guardia.
La lluvia recarga los suelos forestales y refuerza los bosques contra futuras sequías
Las aplicaciones ForestDrought y Meteoland del CREAF muestran una recarga histórica de agua verde y azul en el territorio.
Por Anna Bosch Pujol
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Imagen genérica de un suelo forestal húmedo y saturado de agua después de lluvias intensas, con vegetación de sotobosque.
Las abundantes precipitaciones de las últimas semanas han permitido una recarga significativa de los suelos forestales en Cataluña y la península Ibérica, un hecho crucial para la resiliencia de los ecosistemas y la reducción del riesgo de incendio.
El Laboratorio Forestal del CREAF ha ampliado a escala estatal la aplicación ForestDrought, una herramienta que analiza la sequía, la humedad del suelo y el riesgo de incendio forestal. Esta plataforma, junto con Meteoland, permite observar en directo cómo se están llenando los suelos y la vegetación de agua.
Los expertos distinguen entre el agua verde, que es la retenida en el bosque (vegetación y subsuelo), y el agua azul, que fluye hacia ríos, embalses y acuíferos. Las visualizaciones actuales muestran que se han detectado resultados muy altos de ambos tipos de agua, especialmente el agua azul.
Esta recarga es vital para amortiguar el impacto de futuras sequías y reducir el riesgo de incendio forestal a corto y medio plazo. Además, la recarga de embalses y acuíferos es clave para garantizar el abastecimiento de los sectores agrícola e industrial. La contrapartida es que un suelo saturado de agua puede desestabilizar terrenos y provocar desprendimientos en taludes.
La plataforma ForestDrought utiliza datos meteorológicos de la AEMET, el Meteocat, MeteoGalicia y la Red Agroclimática de Andalucía, combinándolos con información del suelo y la estructura del bosque para estimar el estrés por sequía de la vegetación.



