La investigación, que comenzó a finales de abril, se inició a raíz de una información de una compañía distribuidora de energía eléctrica sobre un consumo anómalo en una nave industrial sin actividad aparente. Los agentes detectaron un desequilibrio significativo entre la potencia contratada y el consumo real, indicando una posible manipulación fraudulenta.
Estos indicios llevaron a los investigadores a sospechar de la existencia de una instalación para el cultivo intensivo de drogas. Con una autorización judicial del Juzgado de Instrucción número 5 de Vilafranca del Penedès, se realizó una entrada y registro en el inmueble.
Durante el registro, llevado a cabo el 18 de junio, se localizó a los dos detenidos, de 22 y 46 años, y un total de 1.900 plantas de marihuana. También se intervino toda la infraestructura asociada al cultivo, como sistemas de ventilación, climatización e iluminación de alta intensidad.
Técnicos de la compañía eléctrica confirmaron la defraudación mediante una doble acometida trifásica, y se procedió al corte inmediato del suministro por la peligrosidad de la instalación. Uno de los arrestados ya tenía un antecedente por hechos similares.




