Todas las reformas del sistema de financiación autonómica aprobadas hasta ahora han sido positivas para Cataluña, sin excepción.
La formación liderada por Carles Puigdemont vuelve a ejercer de “perro del hortelano” al rechazar el acuerdo no por ser perjudicial, sino por no ser exclusivo ni rupturista, evitando así desmontar el discurso del agravio. Esta mejora financiera, cifrada en unos 5.000 millones de euros anuales según explicó el republicano Isaac Albert, permitiría reforzar significativamente las políticas públicas.
“"Quien no esté a favor de tener más recursos, no le será fácil de explicar."
Esta postura intransigente ha comenzado a generar fisuras internas. El exconseller Jaume Giró, actualmente fuera de la dirección, señaló la necesidad de que Junts se parezca más a la antigua Convergència, priorizando el pacto con el Estado en cuestiones clave. Giró también criticó la hipocresía de la organización que penaliza al que habla claro.
El bloqueo se produce justo antes del encuentro de este jueves entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, que debe sellar el pacto entre el Gobierno y ERC. Mientras tanto, Míriam Nogueras se apresuró a desautorizar cualquier avance que no implique la salida del régimen común, denunciando la renuncia de ERC al concierto económico.




