Los hechos tuvieron lugar en las nuevas instalaciones del CETAP, ubicadas en el edificio de Les Monges en La Seu d'Urgell, donde se llevan a cabo los exámenes teóricos de la Dirección General de Tráfico (DGT). La intervención policial permitió detectar la conducta fraudulenta.
El sistema utilizado por el infractor era complejo y estaba bien disimulado. El hombre llevaba un teléfono móvil oculto dentro del zapato, el cual, mediante un pequeño orificio, captaba las imágenes de las preguntas del examen. Estas imágenes eran transmitidas en tiempo real a un colaborador externo.
El uso de tecnología sofisticada para el engaño pone de manifiesto la creciente complejidad de los fraudes detectados en las pruebas de conducción.
Este cómplice recibía la señal y, una vez identificadas las preguntas, enviaba las respuestas correctas directamente al examinado a través de un auricular minúsculo que llevaba escondido. Esta práctica constituye una infracción grave contra la seguridad vial y la integridad del proceso de obtención del permiso.




