Los afectados, niños de entre 2 y 11 años, pertenecen a familias que residían en un bloque del calle d'en Botí. Según denuncian desde el colegio Sant Ignasi y la guardería l'Espurna, el traslado fuera de la ciudad impide que los alumnos puedan asistir a sus centros escolares, vulnerando su derecho básico a la educación.
“"La angustia y la inseguridad cuando se vive con la incertidumbre de perder la casa afecta a la salud mental de los niños."
Las entidades critican que se priorice la propiedad privada de fondos como Divarian frente al bienestar infantil. Aunque se les ha ofrecido transporte gratuito, la situación de desarraigo ha derivado en un absentismo total, evidenciando la falta de recursos habitacionales en la capital del Bages.




