El proyecto, apoyado por el Ayuntamiento de Barcelona, destaca que el catalán queda relegado al ámbito académico. Mientras que el castellano se percibe como la lengua natural para el entretenimiento, el catalán se asocia a menudo con contextos institucionales o formales.
“"Muchos monitores nos dicen que a los jóvenes el catalán no les interesa, pero el catalán no es un objeto, es una lengua vehicular."
Expertos de la Sección Filológica del IEC advierten que la ciudad está por debajo de la media catalana en uso social. La figura del monitor deportivo se considera clave para cambiar esta inercia, ya que su liderazgo puede normalizar el uso del catalán en entornos no académicos.




