El sistema actual es percibido como regresivo, permitiendo que rentas altas coticen por debajo de su capacidad mientras se asfixia a quienes tienen ingresos menores. La comparación con Europa muestra que en España la cuota mínima de 230 euros es muy superior a los 20 euros de Portugal o los 14 euros del Reino Unido en ciertos tramos.
“"Quien gana poco, cotiza poco; quien gana mucho, aporta más; la protección debe ser real."
Entre las medidas acordadas destaca una reducción del 5% en el tramo estatal del IRPF para rentas inferiores a 25.000 euros y un aumento del impuesto de sociedades para grandes empresas. Estas reformas pretenden proteger a los más de 3,5 millones de autónomos del país.




