La comunidad de monjas benedictinas ofrece un espacio de silencio y contemplación en plena naturaleza. Aunque el perfil principal es el de mujeres de entre 35 y 40 años, el monasterio acoge también a hombres y jóvenes que buscan un lugar para trabajar en proyectos personales o simplemente descansar.
“"Es un trabajo muy bonito y lo hago con gusto: para mí se basa en poner tus dones al servicio del otro."
Las instalaciones cuentan con diez habitaciones y zonas exclusivas para los huéspedes, como un comedor y un pequeño bosque para la meditación. Los visitantes pueden unirse a las oraciones de la comunidad en la iglesia, que ofrece una panorámica privilegiada de las montañas de Montserrat.
El coste de la estancia varía entre 60 y 70 euros por noche. Según la congregación, estas tarifas no buscan el beneficio económico, sino cubrir los costes operativos, siguiendo el principio de hospitalidad de la Regla de San Benito.




