La reunión entre Sánchez y Junqueras, celebrada en la Moncloa, concluyó con un pacto que asegura el principio de ordinalidad para Catalunya. Esta cantidad, que representa un incremento del 12% en la capacidad de gasto de la Generalitat, es vista como un paso esencial para reformar un sistema que lleva caducado 14 años.
“"Es un buen modelo en el que nadie pierde y todos ganan."
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, está ultimando la propuesta global que se presentará este viernes, antes de llevarla a una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) con todas las comunidades autónomas. A pesar del acuerdo, sigue estancada la demanda de los republicanos para que Catalunya recaude íntegramente su IRPF, un punto que Junqueras admitió que “sigue pendiente”.
La aprobación del nuevo sistema de financiación en el Congreso de los Diputados no está asegurada. Partidos como Junts han manifestado su rechazo, advirtiendo que solo aceptarán un concierto económico similar al del País Vasco. Junqueras hizo un llamamiento al resto de fuerzas catalanas, incluidos los postconvergentes, a no votar en contra, argumentando que “quien vote en contra del acuerdo, estará votando en contra de que las escuelas del país tengan más recursos”.




