El primer asalto al establecimiento, donde la familia reside justo encima, ocurrió la madrugada del 18 de diciembre. Los ladrones entraron rompiendo un cristal con piedras alrededor de las dos y media de la madrugada, llevándose una cantidad significativa de tabaco. La propietaria, Montse, señaló que, a pesar de las imágenes, los Mossos d'Esquadra no han podido identificar a los encapuchados.
A pesar de que un agente les aseguró que no volverían a ser objetivo, la madrugada del 3 de febrero se repitió el ataque con el mismo patrón. En esta ocasión, los ladrones eran tres y huyeron cuando el hijo de la familia bajó al establecimiento, resultando herido al cortarse con los cristales rotos del escaparate.
“"Te sientes muy vulnerable, estás totalmente desprotegida. Todo lo que tiene que funcionar, no funciona."
Montse lamenta la lentitud de la respuesta policial, ya que cuando la alarma avisó, los hechos ya habían sucedido. Tras la segunda incursión, que causó daños por valor de 2.500 euros solo en el cristal, los propietarios han tenido que realizar una inversión adicional de 3.000 euros para instalar rejas en el establecimiento, abierto desde hace 70 años.




