Las primeras inspecciones han detectado al menos treinta puntos críticos que requieren una actuación inmediata para garantizar la seguridad de la infraestructura. Estos trabajos han obligado a cortar una decena de tramos, que actualmente se cubren con servicios de autobús alternativos.
La línea R4, que conecta Manresa con Terrassa, mantiene el servicio cortado debido a un deslizamiento de tierra que requiere la consolidación de un muro de piedra en la estación de Castellbell i el Vilar. Este tramo tiene un historial de incidentes graves, incluyendo un descarrilamiento mortal en Vacarisses en el año 2018.
La R1, considerada la línea más vulnerable al cambio climático por su proximidad al mar, presenta cortes entre Blanes y Maçanet-Massanes. En Cabrera, se está reforzando un puente antiguo sobre la riera de Argentona, un punto donde ya se actuó en 2021 para proteger las vías de los embates de las olas.
“"Tenemos un tren que de aquí a Barcelona tarda dos horas y media, como en los años 60."
Otras líneas como la RL4 (Lleida-Terrassa) y la R15 (Riba-roja d'Ebre-Barcelona) también sufren cortes prolongados. La R15 está sin trenes entre Riba-roja d'Ebre y Reus desde el 26 de enero, con quejas generalizadas de los alcaldes por la desinversión histórica y la poca fiabilidad de los buses alternativos.
“"Se nos debería premiar por utilizar este transporte colectivo de movilidad sostenible, pero, en cambio, se nos castiga."




