El ejemplar, que lleva una semana en la chimenea de la antigua fábrica de los Panyos, ha generado curiosidad entre los residentes de Manresa. Inicialmente, se pensaba que el ave solo haría una breve parada en su itinerario migratorio, pero su presencia prolongada ha hecho que muchos se pregunten si necesita ayuda.
La cigüeña ha sido observada con un anillo en la pata, y aunque se eleva ocasionalmente, siempre regresa al mismo punto. Esta conducta, sumada a la falta de construcción de un nido, ha hecho que cada vez más personas se interesen por su situación y se acerquen a observarla.
Es común ver cigüeñas que se detienen en Manresa o cualquier otra población que quede en medio de su recorrido migratorio.
La presencia de cigüeñas en Manresa no es inusual, especialmente entre los meses de agosto y noviembre, cuando grandes bandadas pueden sobrevolar la ciudad o pasar la noche. Estas aves suelen detenerse en edificios altos o árboles para descansar y recuperar fuerzas antes de continuar su largo viaje hacia el sur de África, aprovechando las corrientes ascendentes del aire.




