Alimentos ultraprocesados y metabolismo infantil: un estudio de la URV identifica dos perfiles de riesgo

La investigación con más de mil niños señala diferencias metabólicas asociadas al consumo de estos alimentos desde los tres años.

Imagen genérica de un niño sujetando un alimento procesado, con elementos médicos al fondo.
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Imagen genérica de un niño sujetando un alimento procesado, con elementos médicos al fondo.

Un estudio liderado por la Universitat Rovira i Virgili (URV), con investigadores del IRB CatSud, ha analizado datos de 1.148 niños españoles de entre tres y seis años e identificado 19 metabolitos asociados al consumo de alimentos ultraprocesados, agrupados en dos perfiles diferenciados relacionados con la salud cardiovascular.

La investigación, publicada en eBioMedicine, ha trabajado con niños de la cohorte CORALS (Childhood Obesity Risk Assessment Longitudinal Study) para estudiar la relación entre la alimentación y el metabolismo. Los resultados permitieron identificar dos perfiles metabólicos principales: el primero asociado a niveles más elevados de triglicéridos, insulina y glucosa en ayunas, y el segundo relacionado con menores niveles de adiposidad y resistencia a la insulina.
"Lo relevante es que podemos detectar diferencias en el metabolismo asociadas a la alimentación cuando los niños y niñas solo tienen entre tres y seis años", explica Nancy Babio, investigadora senior del estudio e investigadora principal de CORALS. "No estamos hablando todavía de enfermedad cardiovascular, sino de señales metabólicas tempranas que nos ayudan a comprender cómo la alimentación se relaciona con la salud cardiovascular desde las primeras etapas de la vida".
La incorporación de estos perfiles metabólicos al análisis, junto con indicadores como el peso o la presión arterial, mejoró un 9,2% la capacidad de identificar a los niños con un perfil cardiovascular menos favorable. "Estos resultados refuerzan la importancia de prestar atención a la calidad de la alimentación desde los primeros años de vida", señala Jordi Salas-Salvadó, investigador del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV.
Los autores remarcan que el estudio identifica una asociación y no permite establecer una relación de causa y efecto. El seguimiento de la cohorte CORALS permitirá estudiar si estos perfiles se mantienen a medida que los niños crecen y qué relación tienen con la evolución de su salud cardiovascular. El estudio ha sido realizado por Josué A. Pérez-Acosta, bajo el liderazgo de Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, junto con Jesús F. García-Gavilán, formando parte del IRB CatSud y del CIBEROBN.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: IISPV - Institut d'Investigació Sanitària Pere Virgili (22/10/2026)