Miquel Àngel Prats, presidente de la Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes, explicó que la acción es "ordinaria" y necesaria para verificar el correcto funcionamiento de las compuertas, algo que la falta de lluvias de los últimos años había impedido. La liberación de este caudal rebajó la cota del embalse solo unos cinco centímetros.
El embalse se encuentra prácticamente al 100% de su capacidad, pero su configuración permite que el agua rebose por los laterales cuando llega al máximo, evitando la sobrecarga de la presa. Esta maniobra, que se realiza en todos los embalses, también sirve para extraer sedimentos acumulados.
“"El volumen liberado, de 35.000 metros cúbicos, es muy poca cosa en comparación con la capacidad total del pantano."
El caudal desembalsado ha ido río abajo, ayudando a limpiarlo y, si el pantano vuelve a rebosar, permitirá recargar los acuíferos, muy afectados por la sequía. La Agència Catalana de l'Aigua (ACA) decidirá entre mayo y junio si se repite el proceso.
Con el pantano lleno, la comunidad de regantes confía en poder llevar a cabo una campaña de riego "normal" este año, algo que no sucede desde 2022. Aun así, Prats advierte que necesitarán trasvases adicionales desde Siurana para alcanzar los 6 hectómetros cúbicos necesarios para la campaña.




