La Comunidad de Riudecanyes pide trasvasar agua del Ebro a Siurana para garantizar reservas

El administrador Miquel Àngel Prats subraya la necesidad de 10 hectómetros cúbicos para asegurar el 80% del embalse del Priorat.

Imatge genèrica d'un embassament amb nivells d'aigua baixos i terra seca a la vora.

Imatge genèrica d'un embassament amb nivells d'aigua baixos i terra seca a la vora.

La Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes solicitó el trasvase de unos 10 hectómetros cúbicos de agua del río Ebro al embalse de Siurana para afrontar la grave sequía, según anunció el administrador Miquel Àngel Prats este jueves.

La petición se hizo pública durante la comparecencia de la Comunidad de Regantes para hacer balance de la campaña 2025, definida como “especialmente compleja” debido a la sequía de los años 2023 y 2024. Actualmente, el pantano de Riudecanyes dispone de reservas cercanas a los 5 hectómetros, pero necesita 2 más para garantizar un riego similar al del año pasado.
Ante la situación crítica, con el embalse de Siurana al 18% de su capacidad, Prats abrió la puerta a traer agua del Ebro, de manera “puntual” y si “sobra”, para asegurar que el embalse del Priorat alcance el 80%. El administrador recalcó que no sería un “trasvase” porque ambos ríos se encuentran dentro de la misma cuenca hidrográfica, aunque parte del agua acabaría en el pantano de Riudecanyes, que pertenece a las cuencas internas de la ACA.

"El cambio climático nos afecta a todos; el futuro del secano es cada vez más inviable si no hay soluciones compartidas."

Miquel Àngel Prats · Administrador de la Comunidad de Regantes
En relación con el conflicto histórico con el Priorat por la concesión de agua, Prats ofreció “diálogo” e invitó a agentes como el Consejo Comarcal a formar parte de la comunidad de regantes, ya que la concesión actual no finaliza hasta el año 2061. Insistió en que el mejor camino es la cooperación y no el “conflicto”.
Finalmente, Prats advirtió sobre los retrasos en la planta de agua regenerada de la depuradora de Reus, que no estará terminada hasta el 2029, dos años más tarde de lo previsto. Además, insistió en que esta agua podría no ser apta para regar los avellanos debido a la alta salinidad, con un coste estimado de 40 millones de euros. La comunidad recordó que la opción del canal Segarra-Garrigues sería “mucho más barata”, con un coste de unos 20 millones de euros.
Compartir: