Retrasos y quejas empañan la reanudación del servicio de trenes regionales en Tarragona
El regreso del servicio ferroviario en el Camp de Tarragona se produjo con menos afluencia y una avería que obligó a cubrir el tramo entre Riba-roja y Reus en autobús.
Por Anna Bosch Pujol
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Andenes de tren vacíos o con pocos pasajeros en una estación regional, simbolizando la baja afluencia tras una interrupción.
El servicio de trenes de Rodalies y regionales se reanudó el viernes 23 de enero en el Camp de Tarragona con baja afluencia, retrasos y una incidencia en la línea R-15 que generó frustración entre los usuarios.
La reanudación del servicio, después de dos días de parón, estuvo marcada por la baja afluencia de pasajeros, especialmente en estaciones como la de Reus, donde los andenes se vieron vacíos al mediodía. La incidencia más destacada se registró en la línea R-15, donde el tramo entre Riba-roja d'Ebre y Reus tuvo que cubrirse con un servicio de autobús alternativo.
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"Cuando llegué a la estación de Marçà me encontré con que no venía el tren, llamé y me dijeron que tenía que ir en bus hasta Reus."
Esta situación afectó a pasajeros como Maria Isabel, vecina de Falset, que se dirigía a un curso en Barcelona. Aunque Renfe había habilitado el servicio de autobús, ella tuvo que recurrir a una amiga para llegar a Reus a tiempo. La pasajera lamentó las incidencias y criticó el paro de los maquinistas, considerando que el tren es un servicio público esencial.
Sin embargo, otros usuarios se mostraron más comprensivos con los motivos de la interrupción. Erika Zambrano, usuaria habitual de la línea Reus-Tarragona, defendió el derecho de los maquinistas a manifestarse por su seguridad. En la misma línea, Carla, de Botarell, subrayó que las manifestaciones son necesarias para garantizar un buen mantenimiento de las vías.
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"Me ha afectado de lleno porque he tenido que esperar, pero prefiero quedarme aquí una semana que sufrir un accidente en el tren, si se tiene que parar el servicio por nuestra seguridad, me parece bien."
Eric, estudiante de Arquitectura de Barcelona, que tuvo que pasar la noche en el Baix Camp por un examen de recuperación, compartió esta visión, aunque se mostró “harto” de los problemas y retrasos frecuentes. Ona, otra estudiante, cerró con una crítica contundente a la fiabilidad del servicio: “Siempre llega tarde, no he vivido nada diferente”.