El veredicto considera probado que el acusado atacó a la víctima frente al restaurante Mas Pi de forma sorpresiva. La víctima, un vecino de Bordils, recibió dos impactos de arma blanca que le seccionaron la carótida. El tribunal subraya que el agresor engañó al fallecido simulando una actitud pacífica antes de actuar.
Se han reconocido dos atenuantes: alteración psíquica y obcecación. El jurado considera que el procesado tenía sus capacidades afectadas por un trastorno y actuó movido por la humillación de haber sido expulsado del establecimiento previamente. El caso, juzgado en la Audiencia de Girona, ha quedado visto para sentencia.




