Esta cifra de 183 limitaciones supera las 126 detectadas en el año 2016 y evidencia el grave deterioro de la infraestructura ferroviaria catalana. Todas las líneas de Rodalies y Regionales están afectadas, obligando a los trenes a circular a velocidades inferiores a las permitidas, lo que provoca retrasos acumulados.
La línea más afectada es la R4 (entre Manresa y Sant Vicenç de Calders), con 48 puntos de velocidad limitada, incluyendo el tramo cercano al accidente de Gelida. Esta línea sufre incidencias tanto por el mal estado de la vía como por las obras del Corredor Mediterráneo.
La falta de inversión en mantenimiento y la ausencia de previsión ante las incidencias son la causa principal de estas 183 limitaciones temporales de velocidad.
Entre las líneas de Regionales, destaca el caso inédito de la R15, donde todo el tramo de 72 kilómetros entre Reus y Riba-roja d'Ebre estará limitado a un máximo de 30 kilómetros por hora a partir del próximo lunes. Esta medida hará que el trayecto supere las dos horas.
Las causas principales de estas limitaciones son los problemas en la vía (carriles y cambios de agujas), que suman 75 puntos, y los defectos en terraplenes y taludes, con 50 puntos. El reciente deslizamiento de tierra en Sant Feliu de Llobregat, que cortó la R4, ejemplifica la vulnerabilidad del terreno.




