La crisis de la “infantería social” que sostiene los pilares del Estado del Bienestar se agrava en la comarca, con profesionales como médicos de El Prat y Sant Boi, docentes del Institut Rubió i Ors y técnicos sanitarios que expresan un profundo malestar. Este descontento se ha manifestado en huelgas y protestas durante los últimos cinco años.
“"Es como si te dijeran que no te van a servir un chuletón, que es lo que quieres, y que con unas cuantas zanahorias vas a tener bastante. Una tomadura de pelo, vamos."
Uno de los puntos de fricción es la falta de presupuesto real para implementar las nuevas propuestas de gestión. Por ejemplo, la incorporación de nutricionistas en los ambulatorios no implica trato directo con pacientes, sino solo apoyo por correo a los médicos, lo que aumenta la carga de trabajo. Además, muchos profesionales con 20 o 25 años de experiencia afirman cobrar menos de 2.000 euros al mes.
“"Cuando criticas algo referente a la gestión, te responden con lo de que 'es que no tenéis vocación'."
Esta situación ha generado un clima laboral de presión intensa, donde la respuesta habitual de los superiores ante las quejas es la apelación a la “vocación”, un mecanismo que los trabajadores perciben como chantaje emocional para justificar el estancamiento profesional y salarial, especialmente en centros como el de Cornellà.




