La transformación de la planta ha requerido una reestructuración profunda de 160.000 metros cuadrados. Entre las mejoras destacan la incorporación de 1.000 robots y la creación de un puente automatizado que traslada los sistemas de baterías directamente a la línea de montaje, optimizando el flujo productivo para los nuevos modelos de cero emisiones.
“"Martorell se está consolidando como una fábrica flexible, capaz de producir modelos eléctricos, híbridos y de combustión."
El proyecto no solo afecta a la maquinaria, sino también al capital humano, con más de 560.000 horas de formación para los empleados de Martorell y Navarra. El CUPRA Raval compartirá protagonismo con el Volkswagen ID. Polo, ambos fabricados en la planta catalana, mientras que los modelos de Škoda se ensamblarán en las instalaciones de Landaben.




