La ofensiva de Limiñana ha generado malestar en el equipo de Camil Ros, provocando discusiones con secretarios de peso como Omar Minguillón y David Papiol. El conflicto se centra en la representatividad de la comarca del Baix Llobregat, una zona con una identidad obrera muy marcada que algunos sectores de la ejecutiva consideran que ya está sobrerrepresentada.
Fuentes del sindicato señalan que el perfil de Limiñana es marcadamente político y cercano al PSOE. Su ascenso en la organización fue meteórico: tras ser presidente del comité en el Ayuntamiento de El Prat de Llobregat, pasó por diversos cargos comarcales hasta integrarse en la cúpula catalana en 2020, un movimiento que algunos interpretan como una estrategia para pacificar sus discrepancias con la presidencia.
“"Fue para que dejara de molestar a cambio de un buen sueldo."
Además de su faceta sindical, Limiñana es la máxima autoridad de la Gran Logia de España en Cataluña. Desde su sede en Barcelona, representa a la institución ante la sociedad civil, compaginando su influencia en las logias con su controvertido papel en la toma de decisiones de la UGT.




