Un joven con síndrome de Down triunfa como camarero y sueña con su propio restaurante

Un vecino de Sant Boi de Llobregat, con síndrome de Down, ha encontrado su vocación en la restauración y aspira a abrir un negocio propio con su mentor.

Imagen genérica de unas manos poniendo la mesa en un restaurante.
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Imagen genérica de unas manos poniendo la mesa en un restaurante.

Un joven de Sant Boi de Llobregat, con síndrome de Down, ha demostrado su valía como camarero en el Grup Tragaluz y, junto a su mentor, ya visualiza la apertura de su propio restaurante de tapas.

Desde hace cuatro años, un vecino de Sant Boi de Llobregat, de 27 años y con síndrome de Down, se ha integrado con éxito como camarero en el Grup Tragaluz. Inicialmente, observó a sus compañeros para aprender las dinámicas del servicio, pero rápidamente adquirió las habilidades necesarias para convertirse en un miembro esencial del equipo.

"No soy tan rápido, pero soy eficaz. Monto mesas, coloco servilletas, pongo cuchillos, vasos, copas y hago un poco de todo."

el camarero
Su relación con los compañeros es excelente, aunque reconoce que a veces tiene que tener paciencia con la insistencia de algunos clientes. Para él, tener un trabajo propio ha sido fundamental para su desarrollo personal, ya que le ha permitido ganar una gran confianza en sí mismo.
El encargado del restaurante Tragaluz, quien ha sido su mentor desde el primer día, destaca su dedicación y puntualidad. Afirma que el joven es muy trabajador y que nunca les ha fallado, considerándolo una pieza clave del equipo que siempre saca trabajo, a su ritmo.

"Es puntual, sabe qué tiene que hacer en todo momento y yo estoy supercontento de tenerlo en nuestro equipo porque son dos manos más. No es un cuadro, trabaja. A su ritmo, pero saca trabajo."

el encargado del restaurante
Esta confianza mutua ha llevado a un sueño compartido: abrir juntos su propio restaurante de tapas, que ya tiene nombre pensado: Brothers. El joven se muestra ilusionado con la idea, afirmando que no tiene sueños, sino objetivos.
Esta historia de éxito ha sido posible gracias a la Fundación Catalana de Síndrome de Down, que facilitó su inserción laboral a través del programa Incorpora de la Fundación la Caixa. Una prospectora laboral de la FCSD explica que su labor es crear red y dar respuesta tanto a las personas beneficiarias como a las empresas que buscan incorporar personal.
En solo un año, el programa Incorpora ha logrado la inserción laboral de 9.000 personas en la provincia de Barcelona. Los restaurantes del Grup Tragaluz, por ejemplo, ya han acogido a una veintena de trabajadores a través de este servicio.