La Rambla Vella acogió una jornada dedicada al plato más emblemático del Baix Penedès. Se repartieron unas 3.000 degustaciones de xató, cuya versión local se caracteriza por el uso de ingredientes asados. El evento, iniciado en 1986, se ha convertido en una cita ineludible para reivindicar el patrimonio culinario de la zona.
El relevo generacional ha sido el protagonista con la participación de setenta niños en una exhibición de destreza con el mortero. Gracias a los talleres impulsados por la Asociación Gastronómica del Xató de Cataluña en los colegios, los conocimientos de los maestros veteranos se transmiten a los más pequeños, asegurando que la tradición perdure en los hogares.
“"La competencia sana siempre está bien, es igual que con las fiestas de los barrios, mientras haya buen rollo."
Además del concurso de adultos, que contó con cuarenta participantes, la feria incluyó una muestra de productos de proximidad. El sector de la restauración local también participó activamente ofreciendo menús temáticos integrados en la Ruta del Xató.




