El siniestro se inició alrededor de las 6 de la tarde en un aula del primer piso, supuestamente en un armario de carga de tabletas digitales. El incidente se vio agravado por el hecho de que el edificio no dispone de detectores de humo ni de un sistema de alarma automático, lo que retrasó la detección e incrementó el riesgo, según el AFA.
El humo afectó la primera y la segunda planta, impidiendo la normalidad de la jornada lectiva del martes. La asociación critica que el equipo de limpieza especializado enviado por el Ayuntamiento de l'Arboç resultó insuficiente, dejando la primera planta “muy afectada” incluso el miércoles.
Este espacio acogerá hasta 80 niños por turno, a pesar de que la capacidad máxima es de 54 plazas.
A raíz del incendio, el aula afectada se ha reestructurado provisionalmente en la biblioteca, lo que ha conllevado la masificación del comedor. Esta situación de sobreocupación ya había sido comunicada hace más de un año al Ayuntamiento y al Consell Comarcal del Baix Penedès sin que se haya adoptado ninguna solución efectiva.
El AFA señala que el incendio es el último episodio de una problemática estructural que incluye la falta de barandillas reglamentarias (causando caídas de niños), deficiencias eléctricas, ausencia de sala de profesores y, especialmente grave, la presencia de placas de uralita (amianto) que continúan formando parte del edificio de 50 años de antigüedad.




