El Clínic de Barcelona refuerza la atención a niños y jóvenes con problemas de salud mental

El Hospital de Día ofrece un tratamiento intensivo y multidisciplinar para ayudar a los menores a recuperar su vida y el vínculo con la escuela.

Imagen genérica de una mano infantil dibujando con un crayón.
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Imagen genérica de una mano infantil dibujando con un crayón.

El Hospital de Día del Clínic de Barcelona, integrado en la Sección de Psiquiatría y Psicología Infantil y Juvenil, ofrece un recurso asistencial especializado para niños y adolescentes con graves descompensaciones de salud mental, facilitando su recuperación y reinserción.

El Hospital de Día del Clínic de Barcelona funciona como un recurso de transición para niños, niñas y adolescentes que han sufrido una descompensación grave de su salud mental. Este centro, que forma parte de la Sección de Psiquiatría y Psicología Infantil y Juvenil, proporciona atención especializada antes de que los jóvenes puedan reanudar completamente su vida habitual.
El equipo multidisciplinar incluye psiquiatras, psicólogos clínicos, enfermeras especialistas en salud mental, educadores, trabajadores sociales y profesionales de la educación. La figura de la orientadora educativa, como Mariló Noró, es clave para vincular los aprendizajes y el centro educativo de los alumnos, considerándolo un factor terapéutico esencial.
Según Astrid Morer, jefa de la Sección de Psiquiatría Infantil y Juvenil, el centro ofrece un "recurso terapéutico intensivo" con una estancia máxima de seis meses, diseñado para ayudar a los jóvenes a "volver a la vida que tenían antes de la crisis" y, en algunos casos, prevenir una hospitalización completa.
El Hospital de Día atiende a niños y niñas de 6 a 12 años, siendo centro de referencia en Barcelona, y a jóvenes de 12 a 18 años. Cuenta con programas generales para problemas emocionales graves, programas específicos para trastornos del espectro autista y para trastornos de la conducta alimentaria, cada uno con una maestra de aula hospitalaria.
La descompensación de salud mental a menudo impacta en el rendimiento escolar, provocando ausencias, dificultades de aprendizaje y desvinculación. "Es frecuente que más del 50% de los chicos y chicas hayan tenido sensación de desconexión escolar, fracaso escolar o hayan perdido la escolarización durante mucho tiempo", señala Morer. Por ello, un objetivo primordial es recuperar el vínculo educativo.
La integración de la docente en el equipo asistencial es una singularidad del centro. Participa en reuniones de seguimiento y comparte información para adaptar las intervenciones. "La maestra está integrada dentro del equipo clínico", destaca Morer, conectando así las realidades clínica y educativa.
El aula se convierte en un espacio para recuperar rutinas, asumir retos y reconectar con la identidad más allá de la enfermedad. La coordinación con los centros educativos de origen es constante, con contactos con tutores, equipos directivos y Equipos de Asesoramiento y Orientación Psicopedagógica (EAP) para preparar la reincorporación escolar.
Los avances en el tratamiento se hacen visibles en el aula, con mejoras en la participación, concentración y hábitos de estudio. Elías Guillén, de enfermería de salud mental, subraya la importancia de generar "entornos seguros" para el tratamiento.
La mirada educativa aporta una dimensión complementaria pero indispensable, ayudando a recuperar el máximo nivel de funcionamiento en todas las áreas de la vida de los niños y adolescentes. "Es un privilegio poder tener este espacio y, a la vez, el hecho de trabajar en un equipo multidisciplinar", concluye Noró.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Hospital Clínic de Barcelona (30/10/2026)