El estudio, liderado por el IBEC en colaboración con el IQAC-CSIC, la UB y el IRB Barcelona, ha demostrado en neuronas en cultivo y en modelos de ratón que P33 modula parcialmente la enzima BACE1, responsable de la formación de beta-amiloide, sin causar daños celulares significativos. Los resultados se han publicado en la revista Bioorganic Chemistry.
A diferencia de otros fármacos que buscan bloquear completamente BACE1, la estrategia del equipo ha sido diseñar péptidos modificados químicamente para actuar de manera selectiva. "P33 destacó porque reducía claramente la beta-amiloide sin dañar las células y, además, frenaba de manera selectiva la actividad de BACE1", explica Dayaneth Jácome, primera autora del estudio.
En experimentos con ratones modificados genéticamente para desarrollar placas de amiloide, la administración de P33 durante ocho semanas logró reducir un 35,6% los niveles cerebrales de A y la superficie ocupada por estas placas, sin efectos secundarios detectados en otros órganos.
Los investigadores consideran que estos resultados abren una nueva vía de investigación química para la enfermedad de Alzheimer. "Estos péptidos nos ofrecen una plataforma química versátil para continuar investigando esta vía", afirma José A. Del Río, investigador principal en el IBEC. El próximo paso será ampliar los estudios con un mayor número de animales y confirmar cómo actúa P33 sobre BACE1.




