La crisis política en Venezuela llega en un momento en que la mayoría de compañías catalanas, exceptuando las grandes multinacionales, ya habían cesado sus operaciones. Las últimas cifras oficiales indican que unas 60 empresas españolas están establecidas allí, con exportaciones anuales que quedan lejos de los 200 millones de euros.
Los sectores energético y financiero son los que mantienen mayor interés. Repsol, por ejemplo, continúa gestionando campos de gas y recibiendo petróleo como forma de pago, a pesar de haber reducido su exposición y haber provisionado completamente los riesgos.
“"Si un sector va a estar siempre protegido por cualquier gobernante o sistema que lleve las riendas de Venezuela es el energético. La suma dependencia de él es uno de los mejores escudos para una compañía como Repsol."
En el plano financiero, el BBVA mantiene el control del Banco Provincial, con un impacto mínimo en sus resultados globales. Además, la situación pone el foco en Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, cuyo nombre ha sido relacionado con una posible operación corporativa con el Banco Sabadell.
Otros grandes grupos como Telefónica están en proceso de desinversión total en la región, con la salida prevista de Venezuela, México y Chile antes de 2030. El sector turístico, con Hesperia gestionando media docena de establecimientos, también está muy castigado por la creciente inestabilidad.




