La Cabalgata de Reyes se ha consolidado en los últimos años con una decena de carrozas y unos 750.000 espectadores anuales, solo superada por las fiestas de la Mercè. Sin embargo, los primeros rastros de la celebración de la víspera de Reyes en Barcelona no hablaban de desfiles, sino de ferias de juguetes que daban ambiente a la ciudad, según publicaciones como el Diari de Barcelona.
Como ayer era víspera de Reyes, se estableció una feria de juguetes en la Riera del Pi, en la plaza del mismo nombre y en la del Beat Oriol. Por el mismo motivo, estuvieron muy animados la calle de Ferran VII y otras cercanas.
Esta crónica, publicada el 6 de enero de 1885, muestra cómo el comercio era el motor inicial de la fiesta. Los años siguientes, los espacios feriales se ampliaron a la Rambla y los alrededores de la iglesia de Santa Maria del Pi. A principios del siglo XX, la afluencia era tal que almacenes ilustres como El Siglo eran “dificilísimo” de acceder, con el público llenando todos los departamentos en una masa compacta, según el Diari de Barcelona de 1900.
Las cabalgatas, que en el siglo XX adquirieron un carácter benéfico, fueron interrumpidas por la Guerra Civil Española. La iniciativa se reanudó en el año 1942 bajo el ayuntamiento franquista, que organizó dos cabalgatas: una oficial, que comenzó en el recinto de la Exposición Internacional de Barcelona, y otra más pequeña a cargo del Sindicato Local de Transportes y Abestecimientos, que salió de la estación de Sant Andreu.
La comitiva oficial de 1942, abierta por la Guardia Urbana montada y seguida por soldados con antorchas, recorrió la entonces Avenida de José Antonio Primo de Rivera, el Paseo de Gracia y la Plaza de Cataluña. Finalizó en la Plaza de Sant Jaume, donde se distribuyeron juguetes y dulces a las familias de los funcionarios municipales, destacando la actuación del Cuerpo de Bomberos.




