Minerales críticos: la conexión entre transición energética, guerra e IA

Un diálogo en Barcelona analiza cómo la demanda de tierras raras impulsa la actividad minera para usos militares y tecnológicos, amenazando a comunidades indígenas.

Minerals crítics: la connexió entre la transició energètica, la guerra i la IA

Institut Català Internacional per la Pau (ICIP) · CC0

Un diálogo organizado en Barcelona ha puesto de manifiesto cómo la creciente demanda global de minerales críticos y tierras raras, impulsada por la transición energética, la digitalización, el rearme y la inteligencia artificial, convierte la extracción minera en una cuestión estratégica con graves impactos.

La demanda global de minerales críticos y tierras raras ha crecido significativamente, influenciada no solo por la transición energética y la digitalización, sino también por el rearme global, el aumento del gasto militar y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Estos factores han convertido la extracción de minerales en una cuestión estratégica para la industria militar y tecnológica, con consecuencias directas sobre los territorios y las comunidades afectadas.
Para analizar estas dinámicas, el pasado 23 de octubre, el ICIP, el Observatorio del Deute en la Globalització (ODG), el Institut Barcelona d’Estudis Internacionals (IBEI) y el Festival for the Future organizaron en el Hub Social de Barcelona el diálogo «Tierras raras: minerales para la guerra». El encuentro contó con las intervenciones de Julie Klinger, profesora de la Universidad de Delaware, y Lars-Marcus Lilja Kuhmunen, líder de la comunidad indígena Sami de Gabna (Suecia). La periodista Núria Jar moderó la conversación, con el apoyo de la Unión Europea y el Ayuntamiento de Barcelona.
Julie Klinger cuestionó la idea de que las tierras raras sean minerales escasos, señalando que su importancia radica en sus propiedades magnéticas, conductivas y ópticas. Advirtió que la narrativa de la escasez se utiliza para alimentar la especulación financiera y legitimar nuevos proyectos extractivos, destacando los costes ambientales de su procesamiento, que genera aguas residuales tóxicas y residuos radiactivos.
La investigadora puso énfasis en el papel del complejo militar-industrial y la IA en el aumento de la demanda. Las tierras raras son esenciales para componentes de armamento moderno como sistemas de navegación de drones, bombas de precisión, aviones de combate y cohetes. La construcción de centros de datos e infraestructuras digitales para la vigilancia y la guerra automatizada también incrementa la necesidad de estos minerales, conectando la carrera tecnológica, el rearme y la expansión minera.
El testimonio de Lars-Marcus Lilja Kuhmunen reflejó la dimensión humana del modelo extractivo. Explicó cómo el proyecto minero Per Geijer de la empresa estatal sueca LKAB amenaza a la comunidad indígena Sami de Gabna, cuya vida depende del pastoreo trashumante de renos desde hace más de 500 años. La nueva mina interrumpiría las rutas migratorias de los rebaños y el polvo minero contaminaría la vegetación.
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"La puesta en marcha de esta nueva mina sacrificaría a mi comunidad y el futuro de mis hijos, borrando la cultura Sami y nuestra forma de vida tradicional. Es extremadamente doloroso darse cuenta de que este sacrificio no se hace por ninguna transición ecológica, sino para alimentar guerras en otros lugares del mundo."

Lars-Marcus Lilja Kuhmunen · Líder de la comunidad indígena Sami de Gabna
Kuhmunen también alertó de la falta de protección jurídica de los derechos de su pueblo en Suecia, que aún no ha ratificado el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. La comunidad de Gabna ha iniciado acciones legales para dar visibilidad internacional a su caso.
El diálogo abordó la dependencia de China en la cadena global de suministro y procesamiento de tierras raras. Klinger explicó que esta posición responde a décadas de inversión pública en investigación y capacidad industrial, mientras los países occidentales externalizaron la actividad minera hacia China. La actual rivalidad geopolítica ha convertido esta dependencia en una cuestión de seguridad estratégica, impulsando nuevos proyectos mineros en Occidente, aunque Klinger advirtió que no implica necesariamente prácticas más sostenibles.
Como alternativas, se debatieron el reciclaje y la reducción de la demanda. Klinger defendió que las tecnologías de reciclaje ya permiten recuperar tierras raras de residuos electrónicos y vehículos fuera de uso. Señaló la necesidad de reorientar las subvenciones públicas hacia la gestión de residuos, el diseño de productos más fáciles de reparar y el impulso de la economía circular, así como reducir la demanda asociada a la expansión militar y tecnológica.
La sesión subrayó la necesidad de conectar las agendas antimilitarista y ecologista, cuestionando el crecimiento ilimitado, reduciendo el gasto militar y garantizando los derechos de los pueblos indígenas para avanzar hacia un modelo de seguridad centrado en las personas y la sostenibilidad del planeta.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: ICIP - Institut Català Internacional per la Pau (06/11/2026)