Tras meses de negociaciones sobre los criterios de aplicación, los tres grupos registraron enmiendas conjuntas al proyecto de ley que se tramita en el Parlament. El incremento íntegro del tributo se aplicará en la ciudad de Barcelona a partir de abril, mientras que en el resto de municipios de Catalunya la subida será gradual, alcanzando el tipo impositivo definitivo en abril de 2027.
La tasa se duplicará en todo tipo de establecimientos. En Barcelona, el gravamen máximo por persona y noche llegará a los 15 euros en 2029. A partir del 1 de abril de 2026, las cuotas serán de 7 euros en hoteles de cinco estrellas y 4,50 euros en viviendas de uso turístico. A estas cifras se añadirá el recargo municipal de Barcelona, que aumentará progresivamente hasta un máximo de 8 euros por persona y noche en 2029.
“"Este pacto es el cumplimiento de uno de los puntos del acuerdo de investidura con los Comuns y reivindica los acuerdos con las fuerzas progresistas en temas socialmente relevantes."
Otra novedad es la extensión de la posibilidad de aplicar un recargo municipal al resto de localidades de Catalunya, con un importe máximo de cuatro euros. Además, los municipios podrán fijar cuantías diferentes según el código postal o los periodos de liquidación para fomentar la desestacionalización. La diputada de Esquerra Republicana, Laia Cañigueral, defendió que la tasa se convierte en una “herramienta municipalista” que otorga “autonomía local”.
El acuerdo también incluye un cambio en la finalidad de la recaudación: el 75% se mantendrá para el Fons per al Foment de Turisme, mientras que el 25% restante se destinará a políticas de vivienda. El sector empresarial turístico ha manifestado su rechazo unánime, considerando la medida “improvisada, con falta de rigor estratégico” y con un “afán plenamente recaudatorio”.




