Tres pastelerías de la Cataluña Central, el Pirineo y el Anoia ganan la Fava d'Or 2026

El Cigne de Manresa, Gil de Llívia y Targarona de Igualada revalidan el título como las mejores de sus respectivas áreas territoriales.

Imagen de un pastel o postre artesanalmente elaborado, con un enfoque en la calidad y la presentación.
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Imagen de un pastel o postre artesanalmente elaborado, con un enfoque en la calidad y la presentación.

Las pastelerías El Cigne, Gil y Targarona fueron reconocidas con la Fava d’Or 2026 en la Muestra Internacional de Pastelería celebrada en Sant Vicenç dels Horts el pasado fin de semana.

La pastelería de Manresa El Cigne, la de Llívia Gil y la de Igualada Targarona han sido galardonadas con la Fava d’Or 2026, que las distingue como las mejores reposterías de la Cataluña central, el Pirineo y el ámbito territorial del Garraf, Penedès y Anoia, respectivamente. El acto de entrega se celebró el pasado fin de semana durante la novena edición de la Muestra Internacional de Pastelería en Sant Vicenç dels Horts.
Estos premios especiales, conocidos como Fava d’Or, forman parte de los galardones Fava de Cacau que reconocen a las 50 mejores pastelerías del país. Gil y Targarona han revalidado el título obtenido en la edición anterior. Otros establecimientos premiados con la Fava de Cacau incluyen Pessics de Artés y Grau de Martorell.
La lista de ganadores de la Fava d’Or por ámbitos territoriales se completa con Morreig (Barcelona y comarcas), Cal Jan (Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre), Tugues (Lleida y Ponent), y Tornés (zona de Girona). En cuanto a las distinciones especiales, Magma BakweryLab (Barcelona) fue reconocida como la pastelería más innovadora, y Dolços Alemany 1912 (Amposta) recibió el premio al mayor valor histórico.
Como novedad de este año, se ha añadido un nuevo premio Fava d’Or, concedido a partir de los votos individuales de las 50 pastelerías galardonadas. Este premio resultó en un triple empate entre Morreig (Barcelona), Carrió (Barcelona) y L’Obrador (El Vendrell). El jurado, coordinado por el especialista Marc Balaguer, estuvo formado por profesores de pastelería, periodistas de gastronomía y pasteleros sin establecimiento propio.