La presidenta de la Asociación de Vecinos del Remei, Silvia Jordán, ha manifestado que, a pesar de que la entidad llevaba dos años y medio pidiendo la desocupación del inmueble, el problema de fondo sigue sin resolverse. El antiguo instituto municipal B9 era el mayor asentamiento de Catalunya, ocupado por cientos de migrantes durante dos años.
“"Pedíamos el desalojo desde hace dos años y medio. Pero, ahora que se ha producido, el problema sigue: estamos muy cansados, nos tienen abandonados."
Jordán, quien también lamenta el desamparo de las personas desalojadas, exige al Ayuntamiento "más seguridad, más limpieza y una comisaría de policía" en el barrio. Esta sensación de abandono es compartida por otros residentes, como Ángel García, exvocal de la asociación, quien describió la calle Guifré, adonde da el B9, como una "zona peligrosa" que generaba inseguridad.
Las opiniones se matizan entre los trabajadores de la zona. Oscar Pena, empleado de la empresa de construcción BigMat, mostró preocupación por el destino de los desalojados, muchos de los cuales venían a su empresa a pedir trabajo o a comprar materiales. "Entiendo que no puedan estar en ese instituto porque no es de ellos, pero ¿adónde irán ahora? Si los echan para dejarlos en la calle, será peor", afirmó Pena.
El alcalde Xavier Garcia Albiol defendió el operativo policial del miércoles, asegurando que el Ayuntamiento demuestra estar "al lado de los vecinos". Adrián Martínez, responsable de un sello discográfico frente al B9, se mostró agradecido por la acción, recordando incidentes previos graves como un asesinato y casos de tuberculosis en el recinto. Los vecinos, en última instancia, buscan "un sitio donde estar tranquilos".




