La plataforma Roblox, con 144 millones de usuarios diarios, carece de controles efectivos de verificación de edad, exponiendo a los menores a riesgos graves. Según la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), el diseño social del juego facilita que adultos suplanten identidades adolescentes para obtener imágenes o datos personales.
“"Roblox es una plataforma estructuralmente insegura para los niños por su diseño social y la ausencia de sistemas sólidos de revisión."
El Área Central de Cibercrimen de los Mossos d'Esquadra advierte que la edad de las víctimas es cada vez menor. Los agresores utilizan los Robux, la moneda virtual del juego, como cebo para ganar la confianza de los niños y trasladar el contacto a aplicaciones como Telegram.
Además del grooming, la Asociación Española de Pediatría (AEP) destaca el impacto en la salud mental. El sistema de recompensas variables genera dopamina y ansiedad, fomentando conductas adictivas en menores que aún no pueden autorregularse.




